Mi Día Perfecto

Mi día perfecto es una declaración de intenciones. Este artículo surgió de un ejercicio para conectar con mi lado creativo, como parte del programa «Planning para Mujeres Inspiradas». Acá os dejo la historia de… «Mi día perfecto».

Deseo levantarme al amanecer y respirar la vida. Tomar un momento para agradecer, reconocer mi respiración y sentir mi cuerpo que se despereza.

La rutina de la mañana es esencial para mi. Medito, lleno mis páginas matutinas, reviso mi calendario y empieza la acción del día.

Con el despertar de mis hijos en la mañana despierta en mi la alegría y cobra vida la acción. Compartir con ellos en las mañanas es vital. Es un día soleado. Juntos vemos desde la ventana como se levanta el sol que emerge desde el mar en el horizonte.

Comparto un saludo con mi amor y los buenos días de complicidad en la mirada, que evocan el desafío de vivir un nuevo día.

Mis hijos van al colegio. Vivimos en lo alto de una colina. Es un vecindario acogedor, seguro, alegre, pintoresco, lleno de vida; hay flores de colores, aromas naturales, un clima fresco y húmedo.

Mis hijos asisten a un colegio cercano que provee un entorno natural y seguro para su crecimiento. Cuenta con un orden bien estructurado, fomenta la creatividad y el desarrollo individual del niño.

Mientras los niños asisten al colegio yo camino junto al mar. Me llenan de placer e inspiración la brisa y el aroma del mar. Dedico tiempo a escribir, a meditar, edito mis guiones –desemboco en el papel toda la fantasía y la realidad que recorren mi existencia–. Comparto una deliciosa comida con mi esposo, disfrutamos de los sabores, las texturas, el vino y brindamos por la vida. Charlamos de nuestros sueños, hacemos planes juntos y así damos vida al amor.

Al regresar los chicos del colegio, tomamos la merienda juntos y compartimos, hablando sobre como nos ha ido el día.

Al anochecer nos engalanamos, vamos todos de camino al auditório. Mamá presenta su nuevo libro.

Estoy un poco nerviosa, mariposas aletean en mi pecho, mientras mis pies pisan con firmeza el suelo.

A través de mi cuerpo fluye un torrente de alegría y de realización. Disfruto de compartir mi experiencia y el mensaje del libro con mi audiencia y juntos vivimos la experiencia de transformación a la que invita el momento.

De camino a casa mis hijos critican a mamá y todos reímos destripados. Yo descanso en la satisfacción del deber realizado.

Ya en la cama doy gracias por un día más, por estar juntos, por todos los momentos compartidos.

Sueño con nuestras vacaciones juntos. La libertad financiera se expande y obramos con consciencia en cada uno de nuestros gastos. La asociación que hemos creado necesita de nuestro apoyo.

Siempre reservamos tiempo para estar en familia. La promoción del libro comienza pronto y me he propuesto disfrutar cada instante.

 

 

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